La aparición masiva del llamado “barigüí”, una pequeña mosca negra que no pica sino que muerde y se alimenta de sangre, mantiene en alerta a Buenos Aires y a distintas regiones del país. Su proliferación está asociada a las altas temperaturas y la humedad, y afecta tanto a personas como a animales.
Especialistas en entomología advirtieron que se trata de un insecto altamente agresivo y con una capacidad de ataque muy superior a la de los mosquitos comunes.
“Está dentro del grupo de los dípteros, que incluye a jejenes y mosquitos de importancia para la salud pública. En este caso hablamos de los simúlidos, las mosquitas negras que están apareciendo ahora”, explicó Victoria Micieli, directora del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (Cepave).
Por qué el barigüí no pica, sino que muerde
A diferencia del mosquito, el barigüí posee un aparato bucal cortante.
“Estas moscas tienen mandíbulas que laceran la piel, producen una herida abierta y luego succionan la sangre”, detalló la entomóloga Eliana Odorqui.
Micieli agregó que ahí está la diferencia clave:
“El mosquito es como una aguja que pincha el capilar, casi sin que uno lo note. En cambio, el barigüí corta la piel y genera una pequeña laguna de sangre, por eso duele más y la reacción es más intensa”.
Dónde nacen y por qué aparecen en verano
El ciclo de vida del barigüí se desarrolla en agua dulce y corriente, como ríos y arroyos.
“Tienen cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto. Todas las etapas inmaduras se desarrollan en el agua y luego emergen como adultos voladores”, explicó Odorqui.
Por eso, las zonas cercanas a cursos de agua son las más afectadas cuando se combinan calor, lluvias y humedad, condiciones ideales para su multiplicación.
Cuándo atacan y quiénes son los más afectados
Las más agresivas son las hembras, que necesitan sangre para reproducirse.
“Suelen estar activas durante la mañana temprano y al atardecer, principalmente en primavera y verano”, indicó Odorqui.
El barigüí ataca no solo a los humanos, sino también a caballos, vacas y otros animales, lo que puede generar estrés, heridas e infecciones secundarias. No afecta cultivos, pero sí puede provocar fuertes reacciones alérgicas en la piel.
No es solo un problema del norte
Aunque suele asociarse al NOA, Micieli aclaró que el barigüí está presente en todo el continente:
“Se encuentra desde Canadá hasta Tierra del Fuego. En Argentina hay al menos 71 especies”.
A diferencia del mosquito del dengue, estas moscas no ingresan a las viviendas, ya que se alimentan en espacios abiertos, lo que hace que parques, riberas y zonas rurales sean los lugares más afectados.
Ante el aumento de casos, los especialistas recomiendan evitar zonas cercanas a ríos al amanecer y al atardecer, usar repelente, ropa clara y mangas largas, y prestar especial atención a niños y animales.




