La matrícula escolar en Argentina atraviesa un fuerte cambio estructural y, según proyecciones oficiales, el nivel primario perderá un 27% de alumnos hacia 2030. Esto equivale a 1,2 millones de estudiantes menos en comparación con 2023, como consecuencia directa de la transición demográfica y la sostenida baja de la natalidad.
En Tucumán, el impacto también será significativo: se estima una reducción de 35.826 alumnos, lo que representa una caída del 20,3% en la matrícula primaria durante los próximos años.
Menos alumnos por docente y aulas más pequeñas
De acuerdo al informe “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado”, elaborado por Argentinos por la Educación, si se mantiene la misma cantidad de cargos docentes que en 2023, Tucumán pasará de tener un promedio de 17 alumnos por docente a 14 en 2030.
El estudio también anticipa una transformación profunda en la composición de las aulas:
- Las secciones con más de 30 alumnos se reducirán de manera drástica.
- Los cursos de entre 15 y 19 estudiantes crecerán del 17,5% al 48,8%.
- Las aulas con menos de 15 alumnos pasarán del 4% al 22,2%.
Este fenómeno se repetirá en todas las provincias del país y plantea la necesidad de reorganizar recursos, infraestructura y personal docente para adaptarse a la menor densidad de estudiantes por aula.
Diferencias provinciales y panorama nacional
En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires encabezará la caída de matrícula, con 510.433 alumnos menos (-30,5%). Le siguen la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con una reducción del 34% (92.540 estudiantes), y Santa Fe, con 87.770 alumnos menos (-24,5%).
En tanto, Tierra del Fuego, Santa Cruz y CABA presentarán las mayores caídas relativas. Actualmente, la relación promedio en Argentina es de 16 alumnos por docente, un valor superior al promedio de la OCDE (14), pero inferior al de países como México (24) o Colombia (23). Para 2030, se proyecta un promedio nacional de apenas 12 alumnos por docente.
Una oportunidad para mejorar la calidad educativa
Especialistas coinciden en que la baja de la natalidad abre una oportunidad inédita para mejorar la calidad educativa sin aumentar el gasto total. Entre las estrategias posibles se destacan:
- La reorganización de secciones con baja matrícula.
- La reasignación de docentes hacia tutorías personalizadas y programas adaptativos.
- La extensión de la jornada escolar.
- El fortalecimiento de programas de apoyo no académicos.
- La inversión en infraestructura, materiales pedagógicos y acompañamiento docente.
Martín De Simone, coautor del informe, advirtió que “el riesgo es que la inercia institucional y objetivos que no pongan el aprendizaje en el centro hagan que esta ventana de oportunidad se desperdicie”.
En la misma línea, Facundo Albornoz, profesor de las universidades de Nottingham y San Andrés, señaló que “alinear transformaciones y generar sinergias entre familias, docentes y equipos escolares es clave para aprovechar plenamente este escenario”.
Reorganización y desafíos presupuestarios
El informe también advierte que, si se mantuvieran los ratios actuales, sería necesario reducir unas 50.043 secciones a nivel nacional y reasignar 71.250 cargos docentes, con un costo estimado de $966.304 millones anuales, equivalente al 15% del crédito vigente para Educación en 2025.
Por último, la investigadora del CONICET y especialista en educación Cecilia Adrogué remarcó que la caída de la matrícula impactará de manera diferente en los sistemas público y privado, ya que en este último la cantidad de alumnos determina directamente los recursos disponibles.




