La confesión de Virginia Mercado, quien finalmente admitió haber mentido durante el juicio por el encubrimiento del crimen de Paulina Lebbos, provocó una reacción inmediata y cargada de dolor en el padre de la víctima. Durante la audiencia de este jueves, Alberto Lebbos tomó la palabra para dirigirse al juez Patricio Prado y exponer el vacío que deja la traición de quienes formaban parte del círculo íntimo de su hija.
“No entiendo por qué esta persona, amiga de Paulina, compañera, a quien Paulina cobijó en Tucumán cuando ella vino a estudiar… ¿Por qué ese silencio? No entiendo, la verdad”, expresó Lebbos con la voz quebrada. Para el padre de la joven, el quiebre de Mercado —la última persona que la vio con vida la madrugada del 26 de febrero de 2006— llega tras dos décadas de una agonía marcada por el ocultamiento deliberado.
El silencio como una condena familiar
Lebbos fue tajante al describir el impacto que las mentiras de los testigos tienen sobre los familiares de las víctimas. En su alocución, enfatizó que no se puede condenar a una familia a una “lucha tan despiadada y tan injusta” y rogó que esta confesión sirva para romper el pacto de impunidad que aún persiste en otros testigos.
“Le pido, por favor, que en los juicios que se vienen los testigos digan la verdad”, solicitó ante el tribunal, recordando que el caso ya cuenta con condenas contra figuras de poder, como el exfiscal Carlos Albaca y altos mandos policiales, pero que el «delito continuo» del silencio sigue siendo el principal obstáculo para llegar a los asesinos.
Un reclamo firme contra la ausencia del Estado
Uno de los puntos más críticos de su testimonio fue la denuncia por la soledad procesal que enfrenta. Al tratarse el encubrimiento de un delito contra la Administración Pública, Lebbos cuestionó con dureza que el Estado tucumano no esté presente como querellante para impulsar la causa contra Mercado.
“No veo que haya representante del Estado, lo que me llama la atención. Estamos en un hecho gravísimo de encubrimiento y ellos tienen que venir y ver, decir si están de acuerdo o no con estas figuras de juicio abreviado”, sentenció. El reclamo apunta a la modalidad de acuerdos judiciales que, según denunció, permitieron anteriormente que otros implicados evitaran penas mayores sin que la familia Lebbos fuera consultada.
“Lo único que queremos es justicia para Paulina y para todas las víctimas de la impunidad”, concluyó, dejando en claro que su pelea, a casi 20 años del crimen, sigue siendo contra el muro de silencio que Mercado comenzó a resquebrajar con su confesión.




