Una audiencia determinante se desarrolló este viernes en el marco de la investigación por la agresión contra Patricio Ledezma (19), ocurrida el pasado 29 de enero a la salida de un boliche en Tafí del Valle. En esta oportunidad, Santiago Bagne, uno de los imputados, decidió prestar declaración ante la fiscalía encabezada por Gerardo Salas, donde expuso su versión de los hechos.
El joven habló durante aproximadamente una hora y media. Tras su exposición inicial, respondió preguntas tanto del representante del Ministerio Público como del abogado querellante, José María Molina. En su testimonio, sostuvo que no participó del ataque y que su intervención se limitó a intentar separar a quienes se encontraban forcejeando. Además, admitió que previamente había sido retirado del local bailable por un altercado y que permaneció en el exterior aguardando a sus amigos para luego dirigirse a una cabaña a buscar pertenencias.
Durante la audiencia, se le exhibieron videos e imágenes incorporadas al expediente. Según trascendió, Bagne reconoció en ese material a cerca de diez personas, entre ellas César Máximo Carreras, Belisario Iturbe, Mariano Costa Rojano y Santiago Fernández. Desde la parte acusadora remarcaron como punto relevante que el propio imputado admitió la presencia de un grupo numeroso en el lugar, lo que —a su entender— permitió avanzar en la identificación de otros presuntos implicados.
Las interpretaciones sobre la declaración fueron dispares. Para los defensores Macario Santamarina y Gonzalo Ascárate, el descargo fue “claro y consistente”, y señalaron que en las filmaciones se observaría a una sola persona ejerciendo violencia directa sobre Ledezma. En esa línea, insistieron en que sus asistidos no formaron parte de una agresión colectiva y que únicamente intervinieron para disuadir la confrontación.
En contraposición, la acusación sostiene que al menos 15 jóvenes participaron del episodio y que Ledezma habría sido derribado dentro de una zanja para luego recibir golpes de puño y patadas, lesiones que fueron certificadas por el médico forense. La querella afirma que no se trató de una pelea, sino de un ataque grupal contra una sola persona, mientras que las defensas mantienen que el denunciante inició el conflicto dentro del boliche y que lo sucedido posteriormente fue un enfrentamiento individual, negando la existencia de una agresión en patota. La investigación continúa y aún resta determinar el grado de responsabilidad de cada uno de los señalados.




