Tras más de dos décadas de negociaciones y meses de intensas gestiones políticas, el Consejo de la Unión Europea aprobó este viernes el acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur. La decisión despeja uno de los principales obstáculos para la ratificación del tratado, aunque el proceso aún no está cerrado y enfrenta una fuerte oposición, encabezada por Francia.
De concretarse, el pacto creará una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, con más de 720 millones de consumidores, e involucrará a la Unión Europea y a los países del Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Un acuerdo estratégico para Europa
Desde la Comisión Europea sostienen que el tratado es clave para la estrategia económica del bloque. El objetivo es abrir nuevos mercados, compensar las pérdidas derivadas de los aranceles impuestos por Estados Unidos y reducir la dependencia de China, especialmente en sectores vinculados a minerales críticos y energía.
Alemania y España fueron dos de los países que más impulsaron el avance del acuerdo, al considerar que fortalecerá la competitividad de sus industrias y ampliará las exportaciones europeas hacia Sudamérica.
Francia lidera el rechazo y anticipa su voto en contra
Pese al aval del Consejo, Francia mantiene una postura firme contra el acuerdo. El presidente Emmanuel Macron confirmó que su país votará en contra en Bruselas, presionado por el sector agropecuario francés, que advierte sobre el impacto de las importaciones de carne vacuna, aves y azúcar provenientes del Mercosur.
“El hecho de firmar el acuerdo no significa el final del proceso”, afirmó Macron en redes sociales, al tiempo que exigió garantías para proteger a los productores locales. La postura cuenta con respaldo transversal en la Asamblea Nacional y el Senado francés.
Protestas rurales y presión política
La definición del Consejo se dio en un clima de fuerte tensión social. En Francia, productores rurales realizaron bloqueos de rutas y accesos clave en París, incluso en zonas emblemáticas como el Arco del Triunfo. Las protestas incluyeron más de 100 tractores y reflejaron el malestar del sector ante la posible competencia de productos sudamericanos.
Los manifestantes reclaman cláusulas de protección más estrictas y mecanismos de salvaguardia que permitan frenar importaciones si caen los precios internos. Francia insiste en aplicar las llamadas “cláusulas espejo”, para exigir que los productos importados cumplan las mismas normas sanitarias y ambientales que rigen en la UE.
Qué falta para que el acuerdo entre en vigencia
Para avanzar, el tratado deberá ser firmado formalmente por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y luego aprobado por el Parlamento Europeo. Además, Francia busca conformar una minoría de bloqueo en el Consejo, lo que requiere el respaldo de al menos cuatro países que representen más del 35% de la población del bloque.
En ese escenario, el apoyo de Italia —confirmado por su canciller Antonio Tajani— complica la estrategia francesa. Irlanda, en cambio, adelantó que también votará en contra, mientras que Alemania y España ratificaron su respaldo al acuerdo.




