En la intersección de Juan Francisco Villalonga y Olegario Andrade, en el barrio Oeste II de San Miguel de Tucumán, el deterioro urbano avanza sin respuestas oficiales. La calzada se encuentra totalmente intransitable debido al hundimiento y la rotura del pavimento, producto de trabajos que —según los vecinos— quedaron abandonados hace meses. En el lugar se formó un gran pozo que funciona como un estanque de agua estancada, con mosquitos, musgo y basura, generando preocupación por el riesgo sanitario.
La situación afecta tanto a automovilistas como a peatones. “Es un peligro para todos. Las motos se desvían a último momento y de noche no se ve nada”, describió Cindy Vuksanovic, vecina del barrio, quien envió su reclamo a través de las redes sociales de Mira Vos País, nuestro portal de noticias. Además, la intersección cuenta con una señalización muy precaria, que no advierte adecuadamente sobre el pozo ni guía a los conductores y transeúntes, aumentando el riesgo de accidentes.
Los residentes de la zona aseguran haber presentado “muchísimos reclamos” ante la SAT (Sociedad Aguas del Tucumán) y la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, pero afirman que ninguna dependencia respondió ni envió personal a trabajar en el lugar.
La preocupación crece entre quienes viven en las inmediaciones. “En la zona ya se formó un criadero de mosquitos, un basural y un charco permanente. Es una situación crítica de emergencia sanitaria y ambiental. Exigimos una solución inmediata y hacemos responsables a la SAT y al municipio por las consecuencias que resulten de su inacción”, señalaron.
Mientras tanto, el cruce continúa sin señalización adecuada ni tareas de reparación, y los vecinos advierten que el riesgo aumenta con cada día que pasa. Adjuntamos una galería de imágenes que muestran la situación en el lugar.









