Serios incidentes se registraron en la noche del martes en las inmediaciones del estadio Monumental José Fierro, en la previa del partido entre Atlético Tucumán y Huracán. Socios e hinchas del Decano denunciaron un accionar violento y desmedido por parte de la Policía de Tucumán durante el operativo de seguridad, con episodios que incluyeron golpes, amenazas, corridas y maniobras riesgosas con vehículos policiales.
Las denuncias tomaron mayor repercusión tras la difusión de un video filmado desde la tribuna, en el que se observa a un efectivo policial a bordo de una motocicleta embistiendo de manera directa a un simpatizante que, según testigos, no estaba provocando disturbios. El registro audiovisual se viralizó rápidamente y es señalado por los hinchas como una prueba contundente de la violencia ejercida durante el operativo en los accesos al estadio.
De acuerdo a los relatos coincidentes de quienes se encontraban en el lugar, no hubo incidentes previos que justificaran la intervención policial. Además, remarcaron que entre el público había familias, mujeres y niños, lo que incrementó la preocupación por la falta de proporcionalidad en el accionar de las fuerzas de seguridad.
El hecho generó también un fuerte pronunciamiento institucional. Roberto “Álvaro Cachi” Zelaya, directivo e hincha de Atlético Tucumán, expresó públicamente su repudio y confirmó que solicitó que lo ocurrido sea incorporado al orden del día de la próxima reunión de Comisión Directiva del club. En su declaración sostuvo que, más allá de cualquier rivalidad futbolística, los dirigentes tienen la responsabilidad de fijar una postura clara ante situaciones que afecten la integridad y el trato hacia socios e hinchas, a quienes definió como los verdaderos dueños de la institución.
Mientras se aguardan respuestas oficiales por parte de las autoridades provinciales y una posible investigación interna, el episodio reavivó el debate sobre los protocolos de seguridad en espectáculos deportivos y el uso de la fuerza en operativos policiales. Desde distintos sectores se reclama que se determinen responsabilidades para evitar que hechos de esta gravedad se repitan y deriven en consecuencias irreparables.




