El vocero presidencial, Manuel Adorni, informó que ninguno de los 117 médicos aspirantes que se presentaron para rendir nuevamente el Examen Único de Residencias ayer en el Palacio Libertad, pudo revalidar la nota.
Ese grupo, de los cuales 109 son extranjeros, había sido convocado a rendir una segunda evaluación tras los resultados bajo sospecha de fraude que habían surgido en la primera prueba, realizada el 1 de julio.
Los concursantes que se acercaron a rendir a la sede del Palacio Libertad (ex CCK) y que terminaron de dar la prueba poco antes de las 13.30, representaron casi el 83% de los 141 médicos que habían sido convocados por el Ministerio de Salud para ratificar sus notas altas en una segunda ronda. Esto, luego de que las autoridades dieran por válidas las calificaciones de una parte de los 268 sospechados iniciales de haber cometido fraude; es decir, 127 personas que finalmente, en una suerte de segundo tamizaje, lograron quedar eximidos de la instancia celebrada de este jueves. Los resultados estarían entre el viernes y el lunes.

La mayoría de los 117 asistentes fueron médicos extranjeros (sólo 8 eran egresados de universidades argentinas), algunos de los cuales aceptaron charlar con Clarín, a pesar del desánimo que los invadía post-examen y, también, del viento helado que esta mañana copó las escalinatas del imponente ex Correo Central.
De la decena de personas consultadas, sobresalieron las quejas hacia el Ministerio. Hay quienes dijeron que la prueba fue entre un 80% y un 85% más difícil que la tomada en julio (los más benevolentes dijeron «un 70% más difícil»). Esto, más allá de que algunos aspirantes se mostraron comprensivos con respecto a la necesidad del Gobierno de resolver -de algún modo- el conflicto generado por los presuntos casos de fraude.
La denuncia de fraude en el primer examen y nueva evaluación
Luego de que se detectaran posibles maniobras de fraude en el examen realizado el 1 de julio en Parque Roca, el Ministerio de Salud decidió convocar a una nueva instancia dirigida a los 141 postulantes que obtuvieron resultados considerados incongruentes con su trayectoria académica previa; finalmente se presentaron 117, la mayoría médicos extranjeros.
El operativo de seguridad incluyó la prohibición de dispositivos electrónicos: no se permitió el ingreso con celulares, relojes inteligentes, calculadoras ni anteojos electrónicos. Cualquier abandono del aula se realizó bajo supervisión estricta por parte del personal asignado por la Dirección Nacional de Calidad y Desarrollo del Talento en Salud y efectivos de seguridad convocados para la ocasión.
El examen consistió en 100 preguntas de opción múltiple acerca de salud del niño, de la mujer, del adulto y salud pública, con una duración máxima de cuatro horas, entre las 9 y las 13. La evaluación se corrigió exclusivamente sobre la grilla marcada por cada postulante y entregada al cierre.El segundo examen se realizó por la sospecha de fraude en la instancia previa, que incluyó el uso de lentes digitales con cámara integrada por parte de al menos uno de los aspirantes.
Según reconstruyó el Ministerio de Salud, que denunció penalmente al médico bajo sospecha, el postulante habría grabado el contenido de la evaluación con los anteojos, salió argumentando una necesidad para ir al baño, envió las imágenes a una persona externa y, al regresar, completó la prueba con respuestas transmitidas por medios tecnológicos. Las autoridades confirmaron la existencia de grupos pagos en telegram y WhatsApp, donde se vendían resoluciones y respuestas, y la utilización de auriculares y otros artefactos electrónicos para recibir ayuda.